Mayra Rosales es conocida en todo el mundo por una razón que al principio fue muy difícil, preocupante y lamentable, pero que luego se convirtió en una historia de mejora sin igual.

La mujer de Texas, Estados Unidos, era una de las mujeres más gordas del mundo, con un peso de casi 500 libras.

Mayra no podía valerse por sí misma para nada: no podía moverse, vivía postrada e incluso tenían que bañarla con baldes.

No había podido caminar sin ayuda durante diez años y alcanzó un estado tan crítico que simplemente dijo que estaba esperando su muerte.

De hecho, fue en ese momento que se vio inmersa en una seria controversia, ya que se le atribuyó el asesinato de su sobrino.

Ella misma se declaró culpable del crimen, argumentando que lo había aplastado inadvertidamente, aunque en realidad fue su propia hermana quien lo había matado.

Ella asumió la culpa porque realmente sentía que su vida no tenía futuro.

Afortunadamente, llegó un momento en su vida en el que pensó de manera diferente y buscó ayuda. Se sometió a un bypass gástrico y tuvo que continuar con los procedimientos, agregando finalmente 11 operaciones.

Hoy, a sus 34 años, pesa 96 kilos y se siente como otra persona. Encontró el amor y trabaja en un hospital, ayudando a personas que sufren el mismo problema que ella supera día a día.

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